miércoles, 17 de febrero de 2010

Alejado, humillado....


El camino trazado no me incluía... no me daba oportunidad...
quizás injusto, quien sabe... todo se volcó a un mal pasar...
y tuve que dar la espalda y caminar viendo la luna...
que silenciosa noche fue aquella...
que triste caminata por el parque...
y todos empezaban a sonreír, y yo empecé a concentrarme...
pasaron tiempos en los que me hice el tonto a las caras largas,
y la sonrisa me acompañaba todos los días al salir de casa...
tuve que mirar al destino una vez mas a los ojos...
y me clavo su ternura y me grito que no la olvidara...
se adueño de mis esperanzas...
y yo pequeño veía al gigante que me quería aplastar...
todo ese cariño, inmenso amor, extenso sentimiento incondicional...
todos arrancaron cuando plante mis pies firmes en el suelo...
me dije a mi mismo que no volvería a caer...
y el hermoso y tenebroso monstruo atacaba, nunca dude al ponerle el pecho,
sentía el miedo mas dominante de mi vida...
le grite desesperadamente... ¡dejame tranquilo! y el gigante me mostraba su cara una vez mas...
me costo asimilar la realidad, me costo disimular la poca dignidad que sentía...
me rendí... mi derrota fue asumida por alguien alguien elegido justamente...
y mi orgullo, y mi coraje...
se vinieron abajo...
deje mis armas, deje mis ganas y me di cuenta de que yo ya no era mas...
simplemente tuve que olvidar...
así... frustrado... tuve que olvidar...

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